Que nuestro líder sea el sol, y nuestro ejército sean mariposas. Por bandera otro amanecer y por conquista comprender que hay que cambiar las espadas por rosas.
Fumamos la hierba con receta medica.
martes, 1 de febrero de 2011
El otoño Alemán-Eugenia Rico;
Dicen que no se puede conocer a un pueblo si no se habla su lengua. En aquellos días yo no hablaba español tan bien como ahora, pero dos palabras me bastaron para revelarme el carácter del país: <<Te quiero, Jesús>>. Las oí una vez en una apresurada estación de ferrocarril y fueron para mí el resumen de lo ibérico. Eran pura soberbia. Aquellas gentes confundían el amor con un acto de voluntad, y lo mismo que querían a Jesús que una naranja. Y, por si fuera poco, únicos entre los pueblos de Europa, daban el nombre de Jesus a sus niños, como si no fuera el nombre de dios, o como si ellos mismos fueran los dioses.
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